viernes, 21 de agosto de 2015

Los Borucas






Los Indios Borucas




Los “Indios Borucas” es una de las reservas INDIGENAS CON QUE CUENTA COSTA RICA. Están ubicados en la cuenca del río Grande de Térraba, en el cantón de Buenos Aires provincia de Puntarenas a 28 kilómetros al sureste de la cabecera del cantón por la carretera Interamericana, esta reserva se encuentra situada en una selva lluviosa tropical del Pacífico, las costumbres agrícolas dependen de granos básicos (maíz, frijoles, arroz, etc.), así como de árboles frutales y de la caza y la pesca, el dialecto es el “brunca” o “brunkajk”, el cual actualmente, es usado por muy pocos habitantes de la región; se han perdido muchos de los rasgos indígenas de antaño, sin embargo aún se practican algunos; por ejemplo: construcción de terrazas de piedra, filas de piedra para caminar, trillos entre viviendas, cercas de palos unidos con bejuco, las mujeres abren hoyos para la semilla, y acarrean las cosechas de jabas, no se caza por la noche, tortillas son frecuentes, chicha de plátano, yuca y pejibaye, marcar horas tempranas por canto de aves, disminuir participación social de la mujer en período menstrual, bailar y disfrazarce en las fiestas de fin de año Boruca.

Dentro de las danzas y tradiciones que aún se conserva en la reserva indígena de Boruca se encuentra la festividad llamada “La Danza de los Diablos de Boruca”. Se celebra desde el 30 de diciembre hasta el 2 de enero, consiste en que algunos indígenas se visten de diablos menores y se reúnen a las 10 de la noche en casa de Diablo Mayor. Unos veinte indios borucas previamente nombrados por el mayor llegan dispuestos a participar de la celebración anual. Además el otro se viste de toro.

El toro representa a los españoles y los diablos, por una extraña asociación, a los Borucas o Bruncas. De ahí que el toro jamás vence y al finalizar la fiesta muere inexorablemente. Una vez reunidos en casa del diablo Mayor los diablos saldrán con un toro que los persigue fieramente, pero que no logra vencerlos; por el contrario, al final los diablos matan al animal. Los diablitos van de rancho en rancho y no se queda ninguna vivienda sin varias visitas. En cada una baila una pieza, en donde el toro ataca a los diablos, y se bebe mucha chicha. En el segundo día el jefe autoriza los robos que estarán centrados en tamales y objetos menores, cuyo rescate sirva para pagar la música, el pito y el alquiler del tambor, que una india anciana lo presta con la condición de que le paguen en “especies”. El último día se realiza la matanza del toro. Debajo de un árbol de mango los diablos terminan con el porfiado bicho que aún lucha desesperadamente para terminar con sus adversarios, vencido; la carne se pone a la venta, previa lista levantada por el Mayor. Cada vecino da su nombre y señala las toneladas de carne que desea. Al empezar la venta u n saco repleto de paja simboliza el lomo del toro es despedazado y sus partes entregados a cada comprador, la paga se realiza con hojas de árboles que crecen en las cercanías. Una vez terminada esta ceremonia todos pueden tomar chicha y guarapo libre.

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